Un blog para mis amig@s, y con mi hermanín siempre presente
23 de junio de 2007
Una cabecera del blog para mi HERMANÍN
9 de junio de 2007
Sección del chimboviajero II: chimbo(=cutre) MAI CHAU, mi casa de turismo rural

En este poblado hay numerosas casas Thai que funcionan como casa de huespedes. Yo siempre voy a la "guesthouse" # 25, la de Mrs. Son Linh, una señora Thai encantadora que no tarda mucho en robarte el corazón. 2 euros es lo que me cuesta alojarme en la casa de esta familia.


En cuanto sales un poco por los alrededores de la "casa rural" uno se topa con escenas típicas del Vietnam rural profundo. Gente trabajando duramente en los arrozales, con unas montañas increibles como testigos mudos de unas escenas que parecen
ambientadas en películas que hasta hace muy poco me parecían muy lejanas. Siempre que veo las estampas de las fotos que podeis ver, me acuerdo sin remedio de mi amiga Tere, de Cebreros. Ella lleva una eternidad soñando con estas estampas, con esta tierra, y
con encontrarse en mitad de estos arrozales, entre estas gentes tan amables. Espero Tere que estas fotos sean parte de tu retina en Indochina, de tus sueños y anhelos.
Bueno, podría poneros más fotos de mi "casa de turismo rural" en Vietnam si queréis, a riesgo que a alguno/a le pueda sobrevenir algún ataque de celos.
Espero Tere que te haya gustado, y que sobre todo te hayas transportado a tus arrozales.
31 de mayo de 2007
Mi particular despedida de Blanca: los Tay Ban Nha (=españoles) también cuentan
Uno de los momentos más emotivos es cuando uno de nosotros decide que ya su tiempo acá ha finalizado, y tenemos que hacernos a la idea, de parte y parte, que un miembro de la familia deja de estar físicamente entre los demás, porque la verdad es que nunca deja de abandonarnos en el sentido afectivo.
Blanca es de estas personas que te encuentras en la vida y que destellan algo especial, algo diferente a la gran mayoría de las personas. Aparte de su inteligencia, su alegría, su carisma, su sensibilidad, y un montón de otras virtudes, destacaría la de no dejar indiferente a la gente que la conoce. Yo nunca olvidaré una llamada que tuve de ella al poco de llegar a Vietnam, cuando todavía vivía en el hotel. Se enteró que me había dado mi brote anual de paludismo, y fue la única que me llamó para decirme que no se me ocurriera pasar una noche más así solo, que si necesitaba cualquier cosa, que no dudara en llamarla. Me hizo sentir por primera vez en Vietnam que no estaba solo.
Blanca empieza ahora otros retos, otros horizontes igual o más apasionantes, después de su etapa indochina. No pude darle mi abrazo acá, pero acá está mi despedida particular. Estoy seguro que ella sabe, que a pesar que un miembro de la familia emigre, siempre tendrá mi amistad, mi cariño, y estaré siempre ahí igual que en Vietnam, porque no depende del lugar físico dónde uno esté, sino de los lazos que nos une, y que permanecerán.
Os dejo de regalo el último de los escritos que ella me dejó para poderlos incluir en el blog.
Hasta pronto Blanca...
HERENCIA DE CULTURAS
Blanca Pérez Lozano
Castellana de pura cepa, nacida entre el frío y el color de las piedras que construyen nuestro románico y nuestro gótico. Acostumbrada a ver una catedral que desde siempre me pareció grande y majestuosa, que parece que nos observa a todos paseando por la plaza, vigilante y tranquila, solo dejando pasar los años, sin perder detalle.
Acostumbrada a ver nuestras procesiones de Semana Santa entre una mezcla de temor y emoción, que me trae a la memoria el color negro, el morado, el retumbar de los tambores.
Acostumbrada a la sobriedad de nuestras misas, a la serenidad castellana en la manifestación de nuestras creencias...
Siendo, en definitiva, hija de una tradicción judeocristiana, no pude evitar un cierto desconcierto al entrar por primera vez en la catedral de Hanoi y encontrarme con la herencia que el paso de tantas culturas, sociedades y religiones ha dejado en Vietnam y, no es que me parezca mejor ni peor, pero, claro... es que una no está acostumbrada a ver a la Virgen María vestida con un hábito de monje budista o a encontrarse altarcillos para adorar a otros dioses al lado de Sto Tomás de Aquino.
Sin embargo, es bonito. Es bonito ir a visitar una pagoda budista en Navidad y que tengan puesto como música de fondo el Villancico de “La Virgen se está peinaaando...” eso sí, en vietnamita, que le da todavía mas salsa al asunto, mientras que la gente medita delante de una imagen que está dedicada a Confuncio.
Es bonito que los que asisten a la mezquita, a la única mezquita que hay en Hanoi, te manden una tarjeta de felicitación por Navidad.
Es bonito que te deseen feliz fin de año el 31 de Diciembre cuando, para ellos, aun no es final de año. Aquí, en Vietnam, se rigen por el calendario chino, es decir, aquí seguimos la luna, en vez del sol y todavía, hasta febrero, estamos en el 2006.
Sé que esta multiculturalidad y multirreligiosidad puede ser en muchos lugares motivo de guerras y controversias, aquí también lo fue en su día, también lo ha sido en España y lo sigue siendo (no hace falta irse más allá de Córdoba para comprobar que lo que digo es cierto), sin embargo, aquí es bonito, aquí es parte de su riqueza.

8 de mayo de 2007
La amistad universal encontrada en Vietnam (The universal friendship found in Vietnam)
a un compañero que tenga una visión tan similar del trabajo a realizar (a pesar que uno es de Venus y otro de marte). En el campo, pocas veces me lo ha pasado tan bien (salvo en Venezuela, claro) compartiendo con alguien el contacto y el trabajo con la gente como con Quang. Si tienes que beber xìo (vino de arroz) hasta llegar a la cirrosis total con la gente para poderles ganar la confianza y poder trabajar con ellos, pues Quang te explica cuánto de importante es y lo que significa en algunas minorías étnicas beber juntos, pero sobre todo te hace el "quite" cuando se percata que la gente ya pasa de brindar a intentar emborrachar al "guiri". También, tengo que depender de sus traducciones para saber lo que me cuentan y me dice la gente, por lo que más me vale confiar en él, además que confío en él. Dependo de Quang para saber desde lo que necesita un paisano, cuáles son los problemas que hay, cómo funcionan las cosas en Vietnam, hasta las condiciones de compra que te pone en un concesionario para comprar un coche para el proyecto.
Quang me ha enseñado que el sentido del humor es algo innnato de la condición humana, y no depende de las culturas. Bromeamos continuamente, podemos llegar a tener ataques de risa y no parar. Y como le digo a él, "imagínate si habláramos la misma lengua".... porque el pobre ha tenido que aprender mi particular "spanglish". Tenemos una complicidad inimaginable entre un vietnamita y un tipo de La Adrada.
16 de abril de 2007
Eskalivur tizona o de cómo los vietnamitas te conquistan el corazón

Y es que la semana pasada, en el fragor de la batalla jugando al bong ban, partí mi raquetilla baratilla que me compré hace unos meses para iniciarme en el noble y excitante arte del bong ban, en un punto a cara de perro contra mi contricante asiduo, y que como casi siempre, perdí. A pesar de jugar como nunca, perdí como siempre como buen atlético.
El caso es que llegó la señora que regenta el campo de batalla (ya os hablé de el sitio y esta familia en este blog), y me regaló a "eskalivur-tizona", e insistió tantísimo que era un regalo suyo, que tuve que agarrarla con firmeza y emergerla del lago, donde tanto tiempo ha estado descansando para empuñarla como el nuevo rey del bong ban. ¡Qué tiemblen ahora españoles y vietnamitas que tengo un arma de ganar puntos tras puntos!.
Y es que no os podeis imaginar lo amistosos, amables, simpáticos y buena gente que hay entre los vietnamitas. Me da un poco de rabia y tristeza cuando esos neo-conquistadores que han aparecido en estos tiempos que corren, hacen juicios a la ligera sobre un pueblo o una cultura, creyéndose que saben todo sobre ello por una presunta sabiduría y experiencia adquirida por haber leído cuatro cosas en internet, o alguna guía escrita por otro de ellos, y haber viajado como astronautas al sitio en cuestión los días justos que permiten los trabajos de ahora. He oido decir que los vietnamitas son gente dura, inaccesible, distante, y que te intentan meter el engaño a menos de nada. Mi experiencia en estos casi 9 meses de convivencia (vivo en un vecindario vietnamita, suelo ir a sitios vietnamitas, y mis tiempos y actividades de ocio en Hanoi no difieren en casi nada cuando no tengo visitas de lo que hacen otros vietnamitas de clase media -salvo llevar a la novia en la grupa de la moto, porque yo debo ser el único sin novia o mujer de mi edad-), es que son gente extremadamente amables, siempre dispuestas al encuentro, al contacto, a la broma y la sonrisa. Son personas con un gran sentido del humor, y tremendamente asequibles, que enseguida te invitan a compartir una comida de amigos, unas cervezas. Y sino que me lo digan a mi, que no hablo nada de vietnamita pero estoy bromeando todo el día con ellos, y me siento como pez en el agua entre ellos. Y además, creo que son tremendamente duros en todos los sentidos, y prueba de ello es que ni chinos, ni franceses, ni jemeres ni gringos han podido con ellos.
Y me está brotando un hondo sentimiento de respeto y admiración por su cultura, sus costumbres, un profundo sentimiento de solidaridad por su historia reciente, una admiración por muchos valores que atesoran, pero por encima de todo, un sincero agradecimiento.
Por supuesto no todo desde mi punto de vista es maravilloso. No trago el machismo social que existe en Vietnam, el sentimiento excluyente existente con las minorías étnicas, y algunas cosas más, pero haber, decidme, ¿qué puedo decir yo que vengo de un sitio donde mueren mujeres semana si, y semana también a manos de unos tiparracos, o donde se tiene la idea que se tiene de los gitanos o los emigrantes que llegan ahora a esta España acomodada?.
Es tan fácil ver la mota en el ojo ajeno...
(Gracias al artista pucelano-sevillano por la virguería que ha hecho con la foto de mi espada)
9 de abril de 2007
Sección del chimboviajero: I chimbo(=cutre) viaje por Vietnam (una Semana Santa diferente)
Dado que Vietnam no es un país católico, y ahora tengo bastante lío, pues mi Semana Santa empezó el Viernes Santo por la tarde, cuando terminaba de trabajar. Un par de días antes había decidido perderme yo solo en la isla de Cat Ba, parte de la cual es Parque Nacional. La isla de Cat Ba suele estar incluida en un mismo "pack" turístico de dos noches junto a la mítica Bahía de Halong, patrimonio de la Humanidad, ya que ambos destinos se incluyen en el golfo de Tonkin, en el mar del sur de China.
En Hai Phon llegué como un paracaidista a territorio ajeno, así que seguí la dirección de la flecha del primer letrero que leí la palabra hotel después de estar 30 minutos deambulando por la ciudad, metiéndome en un callejoncito que me condujo al hotel Kim. Lo que viví en el hotel fue de lo más subrrealista, hasta que entendí que era uno de estos hoteles donde se encuentran los amantes furtivos para dar rienda suelta a amores vedados. La verdad es que después de que me enseñaran una habitación limpia por 6 euros, que una de las chicas-señoras (edad indefinida) del hotel me dijera varias veces que mi nariz era muy bonita y que tenía una mirada preciosa, y que el "dueño" del hotel me dijera en su inglés "you are mi guess, I will take you to the port free tomorrow by motorbike", pues no me pude resistir a no dormir en el hotel Kim.
Ahí llegué al hotel familiar "Huong Cang", que enseguida me cautivó con la esmerada y sugerente decoración, con el gusto refinado por dar un ambiente cálido a los descansillos de los pisos. Y para muestra, un botón.
Pero nada comparable con lo que me encontré en la habitación que me estaban enseñando por el módico precio de 3,5 euros, y es que claro, teniendo el descansillo que tenían, ¿cómo iba a desentonar la habitación?.
En el hotel mismo alquilé una moto por 3 euros más para recorrerme toda la isla. Así que después de echar un euro de gasolina recorrí 18 Kilómetros de isla hasta llegar a la entrada del parque nacional (0,70 euros), para subir en una simpática ascensión hasta uno de los topes (Ngu Luam peak) de una de las montañas que forman este paisaje cárstico tan singular:
Después de bajar del tope de Ngu Lam, seguí surcando la isla por paisajes ambientados en parques jurásicos actuales hasta alcanzar la otra punta, hasta Giao Luang, que está a unos 30 Km de Cat Ba town .
El camino de vuelta hacia Cat Ba town lo hice por el otro camino posible, la costa oeste de la isla, por una carretera que va bordeándola. De esta manera pude por un lado ir a pajarear a una zona intermareal de lo más interesante en los alrededores de Phu Long, donde en el malecón pude disfrutar de la observación de un montón de garzas y otros bichos con plumas, e ir dibujando todo el borde occidental de Cat Ba a lomos de mi moto de alquiler contemplando los campos de arroz emergentes en los valles más fértiles mientras el sol iba buscando el descanso del horizonte.
En este sitio pude en poco más de 1 Km. y una hora invertida pude ver aproximadamente el 20% de la avifauna de la isla.
Me dio tiempo todavía llegar a Cat Ba town y ver atardecer desde el extremo del paseo marítimo que lleva desde la ciudad a las playas.
Camino para ir de una playa a otra (izquierda), y playa Cat Ba número 2 (abajo)
Finalmente, a media mañana volví a Cat Ba town, volví a hacerle un regalo a mi estómago, y agarré a las 14:45 el speed boat que me dejó poco antes de las 16:00 pm en Hai Phon, donde volví a agarrar un bus por 1,5 euros que me dejó como a las 18:00 pm cerca del centro de Hanoi, y mi casa.
La verdad es que ha sido un fin de semana-Semana Santa de lo más espectacular, con tiempo para disfrtar de las cosas buena de la vida: paisajes preciosos, tranquilidad, pájaros, el aire en las mejillas mientras cabalgas en moto por una isla casi sin tráfico, paseos bucólicos para pensar y meditar, y cómo no, regalar al cuerpo el único placer que tengo a mi alcance: los frutos del mar.

