Un blog para mis amig@s, y con mi hermanín siempre presente
30 de marzo de 2007
¡HOLA!, es lo que se dice en mi callejoncillo
8 de marzo de 2007
Un paseo en moto (Por Blanca Pérez Lozano)

Las motos las utilizan como nosotros para trabajar, para ir de paseo, o para llevar los niños al colegio. El problema es que la utilizan para trabajar sea cual sea su cometido, si son repartidores de colchones, ahí los reparten con la moto, aunque sea un colchón “king size”, es decir, tamaño de unos 2x2, eso sí, no hay problema porque ya se suben otros dos compañeros para que no se caiga por el camino. Otros reparten cerdos, normalmente 4 o 5 cerdos adultos en la moto se apañan bien, eso sí, siempre que rellenes huecos y compenses peso con algún lechoncillo aquí o allá. También está el repartidor de cristal, el pintor con su escalera para subir al quinto o el instalador de tuberías pero, de verdad, para mí lo insuperable fue cuando ví ¡al de la funeraria!, ¡con el ataúd sujeto debajo del brazo y conduciendo con la otra mano!... quiero pensar que el ataúd iba vacío.
Lo de llevar los niños al colegio tampoco tendría nada de particular si no fuera porque llevan a sus tres hijos, más los dos del vecino, el perro y a la abuela que viene del mercado de hacer la compra y se sube con las naranjas, las peras, las manzanas, el pollo vivo que así está más fresco, la fregona, el cubo y un paquete de 20 rollos de papel higiénico…y, por si fuera poco, mientras conducen, ¡van hablando por el móvil!. Me da un poco de pena porque ahora los acróbatas del circo no tienen ninguna gracia para mí.
Los cruces son la guerra, al grito de ¡ADELANTE! (o sea semáforo verde) nos lanzamos todos, los de un lado y los de otro y, claro, si tienes que girar al izquierda, que ocurre muy a menudo, es un sálvese quien pueda y tonto el último, hay que cruzar, por encima o por debajo, por delante o por detrás pero, sobre todo, sin dudar y, a ser posible, con los ojos cerrados…así duele menos. Nunca se mira quien hay detrás, solo hay que controlar lo que tienes delante, esa es tu responsabilidad. ¿El retrovisor? El retrovisor es un perfecto instrumento de belleza para peinarse y depilarse las cejas, después de todo, ¿para que otra cosa puede estar ahí si no?.
4 de marzo de 2007
Fronteras (por Blanca Pérez Lozano)
Podría decir de Blanca que es una compañera que trabaja en una de las 7 ONGs españolas que actualmente están desarrollando proyectos de Cooperación Internacional Española en Vietnam, pero estaría siendo bastante injusto con ella, porque Blanca es mucho más que eso. Vamos con un guía, veterano de guerra, que por nacer en el Sur y no por otra razón, participó en un bando y no en el otro. Quiso la historia que su bando fuera el perdedor.
Él solo perseguía un sueño, quería ser médico. Después del primer año de universidad, el gobierno del Sur lanzó la consigna: “Si quieren seguir estudiando, antes deben colaborar con la patria”. Como muchos otros, Thiêt, se alistó como voluntario en el ejército, ingenuamente, casi como el que va a un campamento.
Entonces estalló la guerra. Solo tenía 19 años y apenas experiencia en la vida, pero venía de la universidad, por tanto, le correspondía ser teniente.
El sur perdió la guerra, ¿qué futuro le podía esperar a un teniente del bando perdedor?, muchos salieron del país, para los que se quisieron quedar solo quedaba fusilamiento o “reeducación”. Una reeducación que, en realidad, significó estar internados en campos de concentración, completamente aislados de sus familias.
3 años estuvieron sus padres sin saber nada de el. Su novia era del norte y le esperó sin saber si quiera si vivía. Hoy en día es su mujer y tienen 3 hijos. Hijos del norte y el sur, hijos de una guerra. Una guerra en la que cada uno participó en un bando no porque siguiera un ideal, sino porque geográficamente así les había tocado.
Y escribo esto, una española en Vietnam, con un bolígrafo fabricado en China, un grupo africano como música de fondo, y viendo por la ventana una catedral construida por los franceses mientras un turista habla inglés a mi lado. Y cuanto más viajo, menos entiendo de fronteras, cuanto más veo, menos sé, cuanto más conozco, menos me atrevo a sentirme de algún sitio.
Solo me queda una cosa clara, lo importante es lo humano, las personas, mis hermanos y hermanas. Me gusta sentirme ciudadana del mundo, pertenecer a todas partes porque, hasta ahora, que yo sepa, nadie ha elegido, nadie se ha ganado, nacer donde ha nacido.
8 de febrero de 2007
El apasionante y excitante noble arte del pin pong (bong ban)

Algunos me preguntan qué es lo más excitante de mi vida hanoiana. Posiblemente defraude a algunos/as, pero el momento de mayor excitación y pasión (aparte de los esporádicos karaokes brutales) es cuando me entrego en cuerpo y alma al noble y milenario arte del pin pong (=bong ban).


¡Si señor!. No solamente mi vida asiática me ha traido ser un motero de vespinillo empedernido, un loco del karaoke brutal, sino que además me he entregado por entero al maravilloso y excitante bong ban. Y la verdad es que no me explico cómo he podido vivir toda mi vida sin él.
Pues siempre que podemos (incluso algunas tardes a la semana), unos pocos españolitos nos vamos a un polideportivo 100% vietnamita, jugamos al lado (que no diluidos) de verdaderos maestros de este noble arte, y ya puedo presumir que las bolas entran en la mesa.
La verdad que en ese polideportivo lo he pasado y lo paso genial. No solamente por el "Spanish master series" que jugamos los locos del bong ban de la comunidad española (en el que quedé en un magnífico séptimo puesto de 10, ahí queda eso), sino que ya estoy integrado en la vida propia del "bong ban place".

Lo regenta una familia encantadora. La mujer gestiona las mesas, el marido da clases (a las que debería apuntarme), y Hieu, su hijo veinteañero, practica conmigo y los que quieren jugar con él. Hieu no es como los demás chicos de su edad, es mucho más especial, alegre y simpático. Me lo paso genial con él.
Y os voy a contar lo mejor. Cuando te quedas hasta el final, cuando se van todos de jugar, y se queda "la mafia del lugar", sacan una mesita y unas sillas, unas cervezas, y a recuperar líquidos. Ya me han invitado alguna vez a hidratarme con ellos, y ha sido genial.
27 de enero de 2007
El por qué de mi ausencia
Viví mis primeras Navidades en Hanoi, o lo que es lo mismo, en un país no católico, donde el 24 y 25 de Diciembre son prácticamente días normales... a no ser que vivas cerca de la catedral en Hanoi como vivo yo. Y gracias a un puñadito de españolitos, y unos turrones bien guardados, pudimos vivir una Navidad, aunque sí que fue diferente.

17 de noviembre de 2006
Mi cafetería en Hanoi
Yo ya tengo mi cafetería favorita, un sitio muy chimbo (=cutre), pero con un indudable encanto.
Se trata básicamente de la fachada de la pared de una casa en un callejón, en donde han puesto unos toldillos de plástico, unos ventiladores en la fachada, y una especie de mostradorcillo móvil, delante del cual se disponen unas mesitas de plástico con sillitas diminutas. Y ahí muchos días voy a tomar el café después de la comida solo, o con los amigos que trabajan en la AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional), ya que la oficina la tienen al lado de mi casa y el cafetín.
Somos los únicos occidentales que nos sentamos en este cafetín, y pedimos el impagable ca phé sua da (café con hielo y leche condensada), que si bien cuesta 7.000 dongs (30 cts. de euro), merece la pena el desembolso. Además, la trepidante vida que existe en Hanoi se puede ver pasar mientras te tomas un café a través de la entrada al callejón. Como dice mi amigo Alberto, parece una claraboya a este mundo oriental por donde puedes ver estampas diarias de este increible sudeste asiático, sin que seas visto.
Pero lo mejor es que la señora dueña que regenta el cafetín nos trata a cuerpo de rey. Ya nunca pregunta qué queremos, y nos pone ración extra de hielo y leche condensada. Ya me ha dado el nieto más de una vez para tenerle en brazos mientras ella va a por más hielo o llevar algún café a las tiendas de alrededor, para pánico del niño que no sabe muy bien si ponerse a llorar o morir directamente al verse en mis brazos. La señora es simplemente encantadora, mucho más que su seria y antipática hija (la madre del nieto).
Por ponerle un solo pero, a veces (solo a veces) huele un poco a meado, pero ¿qué se le puede pedir a un cafetín que por la noche se convierte en una fachada en un callejón oscuro donde cualquiera puede aliviarse?.

Nota: Gracias a Rubén, el potro de Burgos por todas los fotones que está sacando de nuestra vida vietnamita. Le doy las gracias por ceder las fotos también para el blog de Alberto, el acueducto de Segovia, que el muy desagradecido no le da las gracias en su blog.
5 de noviembre de 2006
No todo es budismo y pagodas

....Y cuando pensamos en religiones y filosofías de vida en Oriente, creemos que todo es budismo, confucionismo y otras corrientes más o menos espirituales. Pero el catolicismo también está presente, y un porcentaje no muy grande, pero si muy sentido de cristianos, habitamos estas tierras. Es emocionante sentir que hay personas que independientemente de la raza, y la cultura, y la lejanía unos de otros, compartimos una misma creencia religiosa.
Y de verdad que os aconsejo, aunque no seais creyentes, que si venís por acá, asistais a una misa en vietnamita. Los domingos se colapsa la plaza donde se encuentra la catedral de la cantidad de feligreses que se concentran devotamente a escuchar la misa. Hay tanta gente, que se sacan taburetes de plástico para escucharla desde la calle, y suelen poner una pantalla gigante fuera de la catedral para que la gente pueda seguir la misa.





