1 de diciembre de 2014

Mi primera casa en Addis (para tranquilizar a la familia y amigos)



Durante mi primer mes de estancia en Etiopía he repartido mi tiempo entre los distritos de Seru y Bele Gesgar (zona Arsi, región de Oromía) y Addis Abeba.



Algun@s me han preguntado dónde estoy quedándome en la capital, si ya tengo casa (hay  amig@s que me echan mucho de menos, -já!-).



En Addis Abeba mi casa ha sido y sigue siendo el hotel Adot Tina, en la calle Gabón, entre las zonas de “Olompya” y Meskel Flowers. Nunca me pude imaginar que tendría que venir a Etiopía para tener una vida de las que salen en el Hola.

 
Fachada de mi primera casa en Addis



En Addis me levanto todos los días después de dormir en una cama maravillosa de 1,50x2,00 m en el que cabríamos 3 personas muy a gustito. A continuación, el señorito se va al gimnasio a fortalecer la rodilla maltrecha. El gimnasio está en el ala sur de la casa, no tengo ni que salir a la calle (sé que estas fotos me van a traer más de una chanza, pero no me importa, los señoritos vivimos por encima de estas cosas con las que se divierte la plebe que lee el Hola).







Gimnasio de casa, a total disposición


Después de un durísimo y largo entrenamiento de 25 eternos minutos donde las endorfinas salen a campar a sus anchas, me vuelvo a la habitación, y me pego la ducha reponedora que cualquier master del gimnasio sabe apreciar. ¿Qué es lo que falta para que todo sea perfecto al iniciar un nuevo día?. Pues dos maravillosas cosas que existen en mi casa. 

Primero el desayuno, por supuesto. Y es que un séquito de 4-5 personas están en el salón de “casa” y me atienden lo mejor posible en el desayuno (suelo ser el primero en desayunar en todo el hotel). Ahí están para ponerme el canal BBC News en la tele (eso lo consiento), asegurarse que el café está caliente, acercarme las servilletas,  o dispuestos a hacerme las tostadas en la tostadora y llevármelas a la mesa (eso no lo hacen porque con el bufé que cambia cada día no ocupo espacio en el estómago con el tipo de desayunos que he solido hacer hasta llegar acá).

 
El mayor Carpanta de mí sale cada mañana en Addis



Al terminar el desayuno, me vuelvo a la habitación, y me preparo para irme a la oficina a la que voy cuando estoy en Addis. Si creíais que lo mejor de la mañana era el desayuno, pues lo cierto es que no. Lo mejor me espera en la recepción, justo cuando voy a salir de “casa”. La verdad es que ¿cómo no voy a ir contento al trabajo cuando te desean un buen día con esa sonrisa mientras me dice “buenos días” en español?

 
Lo mejor de la casa

 Sí, resulta que acá vienen bastantes español@es a adoptar, y hay muchos que se alojan en este hotel. Por algo será. Así que hasta tengo acá “tándem” porque tengo profesora que me intenta enseñar amarik (la lengua más habitual en Etiopía), mientras yo enseño algunas palabras en español.



Solo existe un ser vivo que está mejor que yo en este hotel, y se trata de mi buen amigo Nemo. Me acuerdo siempre de Marina, mi ahijada, cada vez que me encuentro a Nemo en el hall de la casa. El tío tiene un super-acuario para él solo. Igualito que el Nemo que se compró Marina en la tómbola de La Adrada en fiestas (D.E.P.).
Nemo, el único en casa que vive mejor que yo



Y bueno, no puedo dejar de terminar esta entrada aconsejando que si queréis visitar Etiopía, o venís una tropa y no cabe toda en la próxima casa que tenga acá, os pongáis en contacto con el manager asistente del hotel, mi amigo Mr. Samuel Geremew. Estoy seguro que si le decís que sois amigos míos, aparte del trato excelente, os hace un precio bastante razonable. 






 Ya os enseñaré mi casa en Seru y Bele, para seguir dando que hablar en el "¡Hola!". Esa tampoco tiene desperdicio. Creo que los que me conocéis no os va a sorprender cuando os diga que en la de Seru tengo otras cosas que también hace que me sienta igual de cómodo, aunque las "comodidades" sean diferentes. 

Hasta la próxima, ¡que será pronto!


15 de noviembre de 2014

Mis primeras impresiones de Addis


Ya sabéis que soy más de campo que las amapolas, que por eso decidí, antes incluso de terminar la universidad, fijar mi residencia en mi querido terruño adradense. Pero paradójicamente mi vida ha transcurrido también en cuatro capitales de países; Madrid, Caracas, Ha Noi y Bruselas. He tenido momentos y vivencias inolvidables en estas cuatro ciudades, y no podría entenderme sin ellas. Las he disfrutado y sacado todo el jugo y el sabor que he podido, y desde luego deseo volver a ellas siempre que me sea posible, de visita pausada para resaborear cada uno de "mis rincones y lugares" que he ido dejando como míos, y volver a abrazar al patrimonio humano que me ido dejando en ellas.

A esta lista sin duda voy a tener que agregar Addis Ababa, ya que  estoy seguro que también terminará siendo un sitio insustituible para mí. 
Vista de Addis


Lo primero que hay que decir de Addis es que si uno se cansa subiendo unas simples escaleras, no hay que pensar en la falta de forma, sino que la ciudad está a 2.355 metros sobre el nivel del mar. Reconozco que apenas conozco la ciudad, desde que he aterrizado he estado más tiempo en Seru y Bele (la zona de Arsi, en el interior del país) que en Addis. Pero lo primero que me ha llamado la atención es la limpieza de la ciudad. Y apenas la siento caótica, al menos si la comparas con algunas de las citadas anteriormente.


Sierra Leone Street, un sábado por la tarde


Me han dicho que la ciudad es super segura, y diría que es así, si no fuera porque está plagada de trampas para osos. No quiero pensar en aquellos que salgan por la noche y vayan "ciegos". Es imprescindible siempre ir con un ojo puesto en el suelo, por si acaso:

Ojo al parche, y Addis está llena de estas trampas

Otro ejemplo de trampa para osos en Addis


Ya iré contando más cosas de Addis. Lo cierto es que voy descubriendo cosas muy interesantes. Por ejemplo comprobar que estos etíopes fueron capaces de quedarse con lo mejor de los italianos en el poco tiempo que los tuvieron de ocupación. Y también que son capaces de hacerse hasta su propio Starbucks.

Otra cosa que me ha llamado poderosamente la atención, es que el cielo de Addis está en noviembre plagado de milanos negros que acaban de llegar de sus cuarteles estivales de Europa y Oriente Medio. Es impresionante. Y todavía ando medio "pasmao" de la riqueza de aves que tiene la ciudad aparte de la cantidad de milanos. 


En cuanto el trabajo me deje, me meteré de lleno en la apasionante tarea de encontrar casa aquí y tendré ocasión de conocer más cosas de Addis. De momento estoy muy bien, y con cosas por hacer, como subir el monte Entoto (3,200 msnm) para poner a la ponzoñosa en lo más alto de Addis.


8 de noviembre de 2014

El rejoneo (= la vacunación) para venir a Etiopía


Quien me conoce un poco sabe que a mi “la profilaxis”, la justa. Un cochino como yo está inmunizado ya a casi todo, y he bebido, comido y dormido en sitios en donde ahora, en plena “madurez interesante”, hasta me sorprende haber sido capaz (dígalo Asier, ¿a qué si Pablete y Goyete?). Mi primera cartilla amarilla de vacunación se abrió el 28 de mayo de 1996, y en su haber había dos tristes vacunas, y una de recordatorio en el año 2006. Con esa “inmunización” he estado viajando por esos mundos de Dios todos estos años por América Latina, Asia y Australia.

Durante años no paré bola a familia, amigos y conocidos que con sabios consejos y queriéndome bien me recordaban lo importante que es la vacunación para andar por aquellos sitios donde he vivido y trabajado. Sin embargo, mi política profiláctica cambió el 22 de octubre de 2014, cuando me pasó lo que le pasó al presidente venezolano Maduro; un pajarito se posó en el hombro y me susurró al oído. Y entonces me fui a que me rejonearan. Hasta la enfermera me dijo que era la primera vez que inyectaba a alguien 5 vacunas de una sola vez (no tuve tiempo para dosificarlo en varios días), además de dos vacunas bebidas. 7 vacunas para venir a Etiopía y alrededores en caso que no las tengas, aviso para gorrones. A saber:

Fiebre Amarilla
Meningo

Triple vírica
Polio

Hepatitis A+B (tengo que ponerme la segunda dosis cuando vuelva en febrero a España)
Cólera (oral)

Fiebre Tifoidea (oral)

30 de octubre de 2014

Las conspiraciones del universo… con un beso y una flor


Que «cuando realmente quieres que algo suceda, el universo entero conspira para que tu deseo se vuelva realidad», es algo que aprendí hace mucho tiempo, y hoy es una prueba de ello.

Hace 18 años que fui a Venezuela para realizar la prestación social sustitutoria y encontrarme con Catuche y su gente. Tenía entonces 25 años, y no sé por qué, recuerdo que tenía la total certeza de que ese vuelo me conducía a un viaje que me cambiaría la vida, aunque no tuviera real conciencia hasta qué punto. Escribí mis sensaciones en Lisboa con un portaminas en un cuadernillo de campo antes de embarcar en el avión de la Tap con el que crucé “el charco” por primera vez. Solo dos amigos, Marcos y Manuel, tenían correo electrónico. Y un pedazo enorme de corazón se quedó en Catuche y sus gentes para siempre.

Hace poco más de 8 años que me embarqué en la aventura de irme al Sudeste Asiático. Con la perspectiva, reconozco ahora que fue una locura: me fui casi como un Francisco Javier del siglo XXI, poco más que con mi maleta, y el apoyo institucional imprescindible. Nada de idiomas, ni idea de Viet Nam e Indochina, nada de recibimientos en el aeropuerto, todo por hacer. Entonces abrí este blog, primero por petición popular de algunos amigos, después su razón de ser la dio mi hermanín. Además del blog, todos mis amigos tenían correo. Las montañas de Ngoc Son Ngo Luong y sus moradores Muong se quedaron otro trocito de corazón.

Hoy estoy a punto de abrir la última etapa (aunque sea geográfica) que me quedaba: África. El país que la providencia ha elegido es Etiopía. Esta vez voy con quién me reciba allá, con compañeros etíopes por conocer y con los que trabajar. El bagaje anterior ayuda, pero no impide que no se haga en el estómago una bolita imaginándome en qué Africa puede cambiar a un catuchero en Viet Nam. A saber lo que la vida me depara cuando sea un catuchero en Viet Nam y ahora en Etiopía. Voy con ilusión, sintiendo que todo lo anterior era para prepararme para esto. Y también sé que ahí estará ese patrimonio humano inmerecido que me ha ido regalando la vida, y sin el cual no sacaría fuerzas para tener esta vida. Y me acuerdo especial de mi hermanín. Quiero pensar que de alguna manera está leyendo estas líneas. También sé que le gustará compartir este nuevo bloque de este blog con quién se siente ligada a África, y con profundas razones para ello.

Y bueno, quisiera despedirme de vosotros con una canción que me ha estado acompañando e inspirando estos días.

Al partir un beso y una flor
un te quiero una caricia y un adiós
es ligero equipaje para tan largo viaje
las penas pesan en el corazón
más allá del mar habrá un lugar donde el sol
cada mañana brille más
forjara mi destino las piedras del camino
lo que nos es querido siempre queda atrás


“Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad"

Oscar Wilde

15 de junio de 2014

Y el catuchero volvió a Vietnam después de 1355 días


..... Y después de 3 años, 8 meses y 15 días, o lo que es lo mismo, después de 1.355 días, regresé a Viet Nam, ese lugar del planeta donde se condensa casi como fuerzas demoledoramente antagónicas un montón de recuerdos y momentos intensamente vividos. Estaba bastante nervioso, como pocas veces cuando viajo. Tenía muchas dudas de cuál sería mi primere sensación, ¿me sentiría como el extranjero residente que se le era más que familiar la vida cotidiana del ajetreado Viet Nam, o por el contrario volverían a aflorar esos sentimientos de frustración e injusticia que hicieron sacar lo peor de mí, ese monstruo que vive latente con cada uno de nosotros?.

Pues ahí andaba en Barajas, camino de Viet Nam vía Doha. La última vez que hice este viaje fue el 11 de julio de 2010, ¿alguien recuerda esa fecha? Estaba casi como un flan, muy curioso de cómo serían las primeras sensaciones.


Y la verdad que la llegada no ha podido se más positiva. Me esperaba mi amiga Lan, una de los primeros vietnamitas que conocí en Ha Noi en 2006, y me dio un paseo en moto por mis sitios de mi Ha Noi:

 Mi primer paseo en moto este domingo








La calle de mi primera casa en Ha Noi, donde estuve viviendo entre septiembre de 2006 y diciembre de 2007.


Me he sentido encantado de volver a escuchar el ruído y ver el alboroto y el caos de nuevo. Es sentir realmente que llegas a casa, a un sitio que es realmente familiar, conocido, del que puedes disfrutas comida, gente, olores, sonidos, más bien ruídos.

Ha Noi es una ciudad en constante cambio, pero gracias a Dios mi BIA HOI, del que muchos de vosotros habéis disfrutado cuando me habéis visitado, sigue ahí en pie:


Y bueno, como dicen que una imagen vale más que mil palabras, os dejo con la cara de felicidad que he tenido toda la tarde. ¡Va por tí pichín!




16 de enero de 2014

¿Qué son 5 años?


¡Hola Hermanín!

Aquí estamos de nuevo, en este blog que básicamente se creó para tí. Lo disfrutaste y le diste tanto de comer, que todavía aquí seguimos. 

5 años pueden ser mucho. Si cualquiera de nosotros echa la vista 5 años atrás, se da cuenta cuánto y cómo la vida ha fluído sin que te apenas te percates cuando vives el día a día, pero cuando te paras para echar la vista atrás..... eso si que da vértigo. En mí caso, en estos 5 años he cambiado 3 veces de país, pasé por la universidad, y en esta "madurez interesante" que me toca vivir por los dos, pues me parece que toca otra vez batalla si Dios quiere. Como dice mi amigo Gonzalo, hay ganas de trinchera. 

Lo que no cambias eres tú. Ahí sigues, uniéndonos alrededor de tí. Es algo que he hablado algunas veces con la amiga incondicional con la que me dejaste. Nos vas juntando, uniendo, nos haces comunicarnos en estos días, en los que sinceramente uno no siente tristeza. Solo gratitud por haber tenido la suerte de haber sido "tocao" por tu amistad. Y un inmenso y sincero afecto por todos aquellos que te rodearon.

El "animal" has sido tú con la manera de ser que has tenido, y no yo por las primeras burradas que se me ocurrían en la cabeza y tanto te gustaban, porque nos has dejado una huella que creo que no mucha gente puede "fardar" después de 5 años. Cuánta gente uno conoce con la que vives durante años y años y es como si no te calaran, y sin embargo tú has sido como lluvia en tierra fértil. 

Gracias por estar presente, por hacerme esos guiños en tantas situaciones en donde veo nítidamente tu sonrisa picarona. 

Como siempre, TQX100pre,