Un blog para mis amig@s, y con mi hermanín siempre presente
8 de julio de 2015
21 de mayo de 2015
La primera gorrona que se ha asomado por Etiopía
En el blog ya ha habido alguna entrada dedicada a ilustres gorrones que tomaron como excusa irme a ver a Viet Nam para darse un buen viaje
por allá. Sabía que ahora en Etiopía la avalancha no iba a ser igual: todos más
mayores, casi muchos con responsabilidades que antes no tenían, y todos con más
consciencia de cómo sacar la mayor rentabilidad al presupuesto familiar.
Sin embargo hay una ilustre gorrona, digamos que la más
incondicional, que en febrero del 2015 quiso hacer mérito a su título, y se
marcó 14 días de paseo por estos parajes abisinios. La tía no solo demostró que
está en buena forma, sino que además tuvo tiempo para acercarse a las
tradiciones etíopes como la simpática y pausada ceremonia del café
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| Vaya, incluso sale la foto haciendo el pino-puente |
Por no hablar de la visita a ese Patrimonio de la Humanidad
que alberga esta noble tierra
Y por supuesto, llevando esos colores...
Subiendo a las montañas más altas para ver especies
endémicas como el gelada....
...U otras especies animales de su interés, que para eso dice
que le encantan los bichos
Y rindiendo visita a su familiar más antiguo, aunque en la
foto no se aprecia quién es quién:
Vamos, que ya me gustaría a mí tener estos viajes del
INSERSO.Y lo peor de todo: ha prometido que volverá a final de año para ir a Seru:
29 de marzo de 2015
¡Video! trabajando con las cooperativas de las tierras bajas del centro de Etiopía
Si alguien tenía duda de lo afortunado que me siento trabajando en la zona de Arsi, creo que el video de arriba puede quitar cualquier incertidumbre sobre ello. Y es que a pesar de la dureza y las condiciones de vida, siempre hay momentos para echarse unas risas. Algo que tan bien aprendí en Catuche.
La grabación del video que se puede ver sobre estas palabras fue realizada en el kebele de Hadido Indas, en el distrito de Seru, en las tierras bajas del centro de Etiopía. Estuvimos trabajando con una cooperativa de ahorro y crédito conformada casi exclusivamente por mujeres.
En el momento del "refrigerio", querían obsequiarnos con uno de los productos que más aprecian por ser semi-pastoralistas: leche. La mujer del video quería literalmente que me bebiera todos los litros de leche que me entraran, y lo cierto es que me hizo reir un rato.
La leche la transportan en unas especies de "lecheras" que se llaman "chicho", hechas por lo que he podido ver de una especie de calabaza (creo). Se ha convertido en uno de los "suvenirs" más cotizados de la zona para llevármelo de recuerdo a mi casa.

También nos agasajaron con una especie de mantequilla en polvo denominada "chuco" en oromifa.
Si todo sigue así, creo que esta zona del centro de Etiopía se va a terminar quedando con un pedacito de mi corazón, como se quedó la reserva en Hoa Binh. Y ese pedacito de corazón no se queda solamente por la excepcionalidad del sitio, además por la especialísima relación que se termina entrelanzando con la gente que lo habita. Así es el trabajar cerca de las comunidades: despedazar el corazón de uno, lo que curiosamente da sentido al trabajo comunitario.
18 de marzo de 2015
Escribiendo en otro blog
Bueno, parece que el hecho de estar acá y realizar el trabajo que realizo, conlleva que escriba en otros medios, a petición de los compañeros.
Os dejo el enlace del blog de Ayuda en Acción, en donde han publicado el siguiente artículo que he escrito acerca de Etiopía, el área donde tengo la suerte de trabajar, y del trabajo que esperamos realizar.
Espero que os interese. Yo de momento me voy en menos de una hora para allá por dos semanas. Espero contar alguna cosa interesante a mi vuelta.
4 de marzo de 2015
Otras Casas en Addis Abeba: los contrastes con los que hay que vivir
En la anterior entrada enseñaba todo ufano mi nueva casa en Addis Abeba. Pero lo cierto es que se me tendría que dar bastante pudor, por decirlo finamente.
Lo cierto es que pasó desapercibido para mí las tres o cuatro primeras semanas. Había tantas cosas nuevas, que mi cerebro no llegó a procesarlo. Tuvo que ser una lona rojiblanca (lo cual dice aún menos de mí) la que diera el aviso.
Hay mucha gente, por no decir que incontable, que viven en Addis en una especie de ataud de hojalata, los más refinados con patas de bambú o eucalipto.
Esta "solución habitacional" seguramente es mejor que dormir a la intemperie, pero desde luego a mí me impresiona. Mi curiosidad me ha llevado a observar cómo viven cada inquilino en su casa-ataud.
Apenas hay espacio para entrar en horizontal, utilizando las ondulaciones de la hojalata como "estanterias, para encajar trapos, enseres básicos o bolsas de plástico.
No os podéis imaginar cómo se le queda a uno el cuerpo. Como para quejarse que no se ve la TV por satélite, se va la luz unas horas, o te quedas un día sin agua.
Y lo cierto, como os digo, es que me pasó desapercibido durante unas semanas, como seguramente tantas otras cosas que me harían reflexionar mucho sobre la vida privilegiada que uno tiene.
Lo cierto es que pasó desapercibido para mí las tres o cuatro primeras semanas. Había tantas cosas nuevas, que mi cerebro no llegó a procesarlo. Tuvo que ser una lona rojiblanca (lo cual dice aún menos de mí) la que diera el aviso.
Hay mucha gente, por no decir que incontable, que viven en Addis en una especie de ataud de hojalata, los más refinados con patas de bambú o eucalipto.
Esta "solución habitacional" seguramente es mejor que dormir a la intemperie, pero desde luego a mí me impresiona. Mi curiosidad me ha llevado a observar cómo viven cada inquilino en su casa-ataud.
Apenas hay espacio para entrar en horizontal, utilizando las ondulaciones de la hojalata como "estanterias, para encajar trapos, enseres básicos o bolsas de plástico.
No os podéis imaginar cómo se le queda a uno el cuerpo. Como para quejarse que no se ve la TV por satélite, se va la luz unas horas, o te quedas un día sin agua.
Y lo cierto, como os digo, es que me pasó desapercibido durante unas semanas, como seguramente tantas otras cosas que me harían reflexionar mucho sobre la vida privilegiada que uno tiene.
10 de febrero de 2015
¡Desde el 16 de enero esta es mi casa en Etiopía!
El día 16 de enero (vaya fecha), me mudé a mi casa en Addis Ababa, y a la que espero poder alojar a la cream de la cream entre l@s gorron@s.
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| Entrada a la casa desde la calle: ¡lástima la valla sea un seto!, pero... |
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| Ya ha caído la primera cervecita al atardecer en ese sillón de bambú. La mesa con sombrilla está al caer |
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| En caso de encontrar compañero de pin-pón, volveremos a volver a las pistas para practicar el noble arte de este deporte, que tantos bueno ratos dieron en Viet Nam |
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| Sala de estar. La tele no funciona, así que el que vaya pensando que va a ver la tele, como mucho, la pública etíope |
16 de enero de 2015
Lo volviste a hacer HERMANíN
A veces uno siente de manera más intensa que las cosas que me acontecen en esta aventura que tiene forma de montaña rusa están orquestadas por hilos que uno no ve, pero que existen.
Irremediablemente hoy es un día que está marcado en el calendario porque dentro de mí salta un resorte en el que me acerca de manera inexorable a mi hermanín. Si te tengo presente a lo largo del año, en muchas ocasiones, hoy te haces presente de una manera muy intensa.
Por eso, cuando esta mañana ha acontecido lo que ha acontecido, no he podido dejar de pensar, primero que has hecho algo por ahí para que el universo se confabulara para que ocurriera. Todavía estoy flotando por ello. ¡Menuda has liado!. Por eso, cuando te imagino ahora allá en estos momentos, te veo perfectamente con una sonrisa de pícaro y esa mirada de niño pillo. Sé que te dije que lo que me queda de aventura en la montaña rusa lo disfrutaría por los dos, y creo que de alguna manera así está ocurriendo.
Y desde este sitio, que fue, ha sido y será tu sitio. Y no importa si es desde Asia, Europa o África, te dejo otro beso y otra flor.
De día viviré pensando en nuestras risas, de noche, las estrellas y tu presencia me acompañarán. Sigues siendo como una luz que alumbra mi camino. No me voy, pero te juro que algún día hablaremos mucho de lo que está lloviendo desde la partida.
Sigo con ligero equipaje, llevo todo dentro de mí, y tú eres testigo.
Te agradezco en el alma, y te perdono lo de esta mañana. Sé que yo posiblemente hubiera hecho lo mismo, y tú también
TQX100PRE Hermanín!
Pichín
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